Benidorm - Editorial
El pueblo de Benidorm se desespera ante la irresponsabilidad de su gobierno y oposición
Por Pepe Martín el dia 13-02-2018 a las 9:52
A quince meses de las elecciones la oposición mayoritaria en Benidorm sigue sin fiscalizar al gobierno popular. Foto: Antonio Zarco
A quince meses de las elecciones la oposición mayoritaria en Benidorm sigue sin fiscalizar al gobierno popular. Foto: Antonio Zarco
Se nota que estamos a poco mas de quince meses de las próximas elecciones municipales por los movimientos que se observan entre algunos aspirantes a renovar asiento en los escaños donde llevan casi tres años sin dar un palo al agua. Ayer vimos en Benidorm al PSOE ofrecer una rueda de prensa para quejarse con toda la razón de la falta de limpieza en el recinto deportivo del Palau l´Illa. Lo malo es que los socialistas de Benidorm deberían cuidarse, y mucho, de hablar de limpieza puesto que durante su mandato 2009-2015 instauraron y normalizaron la igualdad en la suciedad de todas las calles, plazas y avenidas en todos los barrios de la ciudad.

Nunca la ciudad estuvo tan sucia hasta la llegada de Agustín Navarro al despacho de Alcaldía, quien dejó en herencia al PP y sus socios una ciudad que se mantiene insalubre en muchos puntos. Sin duda, ésta ha sido una de las causas de la pésima propaganda que nuestros turistas han venido realizando de Benidorm tras su estancia entre nosotros. Y pese a ello, se sigue sin solucionar un asunto que tendría que ser prioritario para cualquier gobierno que se dignara en gestionar un destino turístico de rango internacional, venido a menos, eso sí. 

El actual concejal de Limpieza Viaria debería ser cesado en sus competencias. Los benidormenses pagan una tasa para que la ciudad se mantenga como una patena y no como una pocilga. 

Pero aparte de los socialistas, quienes han dado la cara en escasísimas oportunidades en tres años de legislatura, hay otros grupos que ni han estado ni se les espera, y no hace falta que citemos sus nombres porque no merecen que les publicitemos ni tan siquiera de forma negativa. Quizás se libra del suspenso el grupo Ciudadanos, quienes sí han estado continua y constantemente fiscalizando a Toni Pérez y su colección de inanes, que es la labor que les encomendó el pueblo de Benidorm en las urnas.

 Algunos de los que se sientan en el salón de plenos se han cubierto de gloria, de momento y ya van tres años, al no justificar de forma alguna el sueldo que les pagamos con nuestros impuestos confiscatorios a final de cada mes. 

Según la legislación vigente, toda la oposición tiene la posibilidad de formalizar una moción de censura al gobierno en caso de ser nefasta la gestión municipal, como es el caso de Benidorm. Pero en Benidorm a veces la gente comenta en voz alta que ni el gobierno ni la oposición valen para taco de escopeta. La desesperación de "la calle", de los ciudadanos, empieza a ser comprobable en cualquier bar, en cualquier reunión de amigos, en cualquier foro e incluso en los despachos de la primera planta del Ayuntamiento, donde podemos observar cualquier cosa menos altura de miras y espíritu de vocación pública en beneficio de su ciudad por parte de todos los partidos, sus escisiones, y sus concejales elegidos por el pueblo.

Benidorm necesita una renovación integral de cargos políticos, y lo necesita por higiene democrática. Benidorm no puede seguir teniendo un alcalde irresponsable e incapaz de afrontar los verdaderos problemas de la ciudad, ni tampoco la ciudad se puede permitir tener una oposición tan irresponsable como su alcalde. Con estos mimbres y la trayectoria que han venido demostrando en los últimos tiempos todos ellos, el resultado ya sabemos que sería igual de nefasto para un municipio venido a menos por muchas calles peatonales que se inauguren y por muchos ríos de palabrería sin contenido que se viertan en sus ruedas de prensa.

Empresarios, comerciantes, autónomos de todos los gremios, parados, amas de casa, jubilados que vivieron el esplendor de la ciudad, y estudiantes sin futuro, coinciden en su inmensa mayoría que el crédito a la actual casta gobernante ha terminado. Todos, o casi todos, coinciden que no podemos continuar por el actual camino que sólo está aportando miseria a Benidorm y sus ciudadanos.

Si a quienes ya tenemos cierta edad nos hubieran dicho que en 2018, con adelantos como internet que te permiten promocionarte de forma extraordinaria ante el mundo, Benidorm iba a tener más de seis mil parados y hoteles vacíos ante la estampida del turismo que tuvo en su día, no lo hubiésemos creído. Si alguien nos hubiera dicho que a estas alturas de la historia, Benidorm estaría sin tanatorio municipal, sin hospital público, sin un Centro de Convenciones, sin un auditorio cultural, sin conexión con Valencia por tren y autopista libre de pago, sin una zona de ocio para el turismo juvenil, sin accesos dignos de una ciudad cosmopolita, ¡¡sin wi-fi en sus playas!!, etc.....y todo ello habiendo consumido cuatro mil millones de euros en las tres últimas décadas, alguien pensaría que aquí lo único que ha prosperado ha sido la corrupción. 

No seremos nosotros quienes digamos eso, no. Aquí lo que tenemos es una colección de irresponsables que debemos invitar a salir por la puerta trasera dentro de cuatrocientos sesenta y cuatro días a través de nuestro voto en las urnas. No hacerlo ya sabemos lo que conllevará. Y entonces, será tarde. 

Feliz martes!