Marina Baixa - Editorial
El chapoteo de los medios en Alcácer se repite en Almería veinticinco años más tarde
Por Pepe Martín el dia 13-03-2018 a las 9:43
Imagen de la capilla ardiente del pequeño Gabriel ayer en la Diputación de Almería.
Imagen de la capilla ardiente del pequeño Gabriel ayer en la Diputación de Almería.
Quienes tenemos en España más de treinta y cinco años recordamos nítidamente la desgracia de las tres jóvenes de Alcácer en noviembre de 1992. Han pasado veinticinco años de aquel homicidio que acabó con la vida de Miriam, Toñi y Desirée, y recordamos de igual forma la que se montó en España cuando una joven periodista llamada Nieves Herrero, responsable de un programa de noche en la recién estrenada Antena-3 televisión, se desplazó hasta la localidad valenciana para hablar del asunto con amigos, familiares y especialistas en criminología. 

Aquella actuación periodística, desconocida hasta entonces en España porque nunca habíamos visto tan desmenuzado cualquier suceso como se hizo en aquel momento, levantó ampollas durante meses. Y estos días, un cuarto de siglo más tarde, lo estamos viendo de forma inadmisible en casi todos los medios de comunicación con el desgraciado final del joven Gabriel. Todo vale para ciertas televisiones con tal de ganar una décima de audiencia o seguidores en sus redes sociales. Es lamentable ver la lucha de todos por lograr una declaración de la madre, de la abuela, del padre, de sus amiguitos, etc....cuando lo que necesitan todos ellos es paz y tranquilidad. En su actual estado de shock, los medios deberíamos guardar respeto a familiares y amigos, y dejar a la investigación que concluya su brillante actuación en esta causa que nos ha mantenido en vilo hasta el fatal desenlace.

La degradación de los medios ha llegado a extremos inadmisibles. Ayer mismo, a raíz de la defensa de la presunta asesina en una televisión nacional, argumentando que se la está linchando "por ser mujer, de color e inmigrante", lo dice todo. El autor de tan "magistral" frase recibió su merecida  respuesta de los españoles en las redes sociales, aunque hubo quienes siguen sin entender que la mujer más odiada en España en estos momentos lo es por haber sido detenida mientras conducía un vehículo con el cadáver del pequeño en su interior. La Justicia ya demostrará si ella también fue la autora de su muerte como todo apunta a ello. 

Los medios no podemos estar para manipular a la gente. La prensa tiene una misión irrevocable, que es fiscalizar al poder y contar lo que pasa en el día a día en nuestro entorno, sea bueno o sea malo, olvidando el maquillaje y olvidando los sobornos para  convertir lo blanco en negro y lo negro en blanco. Cuando eso sucede, la prensa se convierte en un pozo de prostitución que se compra y se vende según el mejor postor, y en esta tierra estamos rodeados de "medios" al servicio del poder, en manos de lametraserillos y abrazafarolas que deberían estar recogiendo esparto en el monte y haciendo filet y cordeta, en lugar de autoproclamarse periodistas, muchos de ellos analfabetos al cometer una falta de ortografía por cada palabra que escriben.

De todos modos, el camino que llevamos con tantos medios en manos de plumas "aristotélicas" ya empezamos a verlo hace tres años, donde ni con dinero algunos políticos lograron sus objetivos con el "trabajo" de esos medios vendidos al poder.

Con el caso del pequeño Gabriel, ver a programas de cotilleo con sus presentadoras de luto es una falta de respeto insuperable, o ver a reporteros meter el micrófono dentro de un pozo de agua o debajo de un matorral para ver si encuentran algo morboso relacionado con el tema, es como para echarse a llorar. En España siempre hemos respetado en silencio a nuestros muertos, y ahora todo vale con tal de lograr no sabemos qué, salvo faltar el respeto a una criatura que ya se encuentra en el cielo entre todos los angelitos que allí descansan en paz.

Feliz martes!