Benidorm - Editorial
Un alcalde que sólo habla español, valenciano y por teléfono, quiere pedir a los taxistas de Benidorm que hablen tres idiomas
Por Pepe Martín el dia 04-06-2018 a las 9:34
La competencia al taxi convencional viene de camino hacia los pueblos y ciudades de Alicante. Foto: Antonio Zarco
La competencia al taxi convencional viene de camino hacia los pueblos y ciudades de Alicante. Foto: Antonio Zarco
Parece que llega la competencia al taxi tradicional en nuestra provincia con Uber y Cabify. En nuestra capital ya se han puesto en marcha, y no tardarán en hacerlo en Benidorm y otras ciudades de la costa, tras más de un quinquenio ofreciendo sus servicios en otras latitudes. En Madrid, donde se implantaron con la firme oposición de los taxistas, el público está encantado con el servicio que ofrecen. Acuden de inmediato a recogerte, te dan un precio cerrado a través del móvil antes de llegar a la puerta del lugar donde lo solicitas, y también tienes opción de ver los comentarios de los usuarios sobre el conductor que va a realizar el servicio solicitado. Además, te ofrecen bebidas, tienes wi-fi en el vehículo, y no es necesario llevar dinero encima, ya que pasan al cobro la factura directamente a la cuenta del banco que habremos dado previamente, o podremos pagar con tarjeta.

Quienes ya hemos hecho uso de sus vehículos, hemos observado que es un servicio completamente modernizado, actualizado a los tiempos que vivimos, donde no cabe la pillería que algunos taxistas de toda la vida han acostumbrado a realizar con clientes a los que se les ha cobrado mucho más de lo que realmente correspondía por cubrir un trayecto. Decir esto provoca polémica, pero al pan, pan; y al vino, vino. La picaresca española en este gremio ha funcionado muy bien, y ellos lo saben.

Coincidiendo con este asunto, hace unos días se supo que en Benidorm, el Ayuntamiento va a exigir que los taxistas que opten a obtener una licencia municipal hablen al menos tres lenguas o idiomas. Puro teatro amigos, puro teatro. Siempre hemos dicho que los taxistas son buena parte del éxito o del fracaso del turismo en ciudades como Benidorm. Sabemos que todos ellos son buena gente, siempre han intentado ofrecer sus mejores servicios, pero ellos saben que no era lógico pasar de recoger aceitunas en Jaén, por ejemplo, a ser taxista en la Capital Europea del Turismo de Sol y Playa. El sentido común hubiese tenido que imponer unos filtros o unos mínimos como se exige en todo lo público, porque los taxis, no lo olvidemos, es una licencia de servicio público.

Hablamos de un servicio, el que ofrece el taxi al turismo, que hubiese requerido una mínima exigencia más allá de pagar una tasa o pagar una transferencia de licencia, algunas de las cuales se han cotizado a precio de oro, cosa que debió ser regulada y que tampoco tuvo la pertinente fiscalización por parte de los políticos de turno. Pagar millonadas por la venta de una licencia debió estar prohibido, pero se convirtió en uno de los grandes negocios en la ciudad.

Durante los años 70, 80 e incluso 90, había taxistas en Benidorm que ganaban en un día lo que cualquier trabajador en otros gremios ganaba al mes. No hay ni un sólo taxista de aquellas épocas que no hicieran fortuna. Es cierto que con el progreso de la propia sociedad, la merma en la calidad de nuestros visitantes y turistas, y la llegada de vehículos a todas los hogares, el "chollo" fue menguando. Y como era normal, la competencia era de suponer que llegaría en cualquier momento como empieza a suceder, y aquí ya es cuestión de supervivencia según marquen los usuarios sus preferencias, bien en favor del taxi tradicional o  en beneficio de la competencia. Como es normal, harán uso de aquel que le ofrezca mejor servicio y mejor precio. Se acabó el monopolio.

Pero dicho esto, y reconociendo la gran labor de los taxistas en favor del turismo, hay que analizar otra faceta a raiz de la noticia de las nuevas exigencias que impondrá el Ayuntamiento de Benidorm a los futuros taxistas. ¿Quiénes son estos políticos que tenemos, analfabetos en su gran mayoría, y que han llegado sin ningún tipo de exigencias ni requisitos a la poltrona, para imponer exigencias a cualquier gremio, por muy municipal y público que sea?

Resulta curioso que en Benidorm se exija a los taxistas hablar tres idiomas cuando su alcalde sólo habla castellano, valenciano y por teléfono.¡¡¡ A eso hemos llegado!!!

Los políticos, que nos quieren controlar hasta el papel higiénico que utilizamos en en inodoro, nos asfixian a impuestos y tasas, viven a cuerpo de rey, y no dan palo al agua, ya va siendo hora que se regulen a ellos mismos. Al igual que ahora van a exigir hablar tres idiomas y tener un certificado de penales intachable, igual a ellos podríamos exigirles, por ejemplo, un certificado de sus cuentas bancarias y todos sus ascendentes y descendentes, así como un certificado de estudios y una analítica histórica de su sangre donde quedase claro que jamás han consumido drogas y similares. ¿Les parece bien a Ustedes?. 

Algo tendremos que hacer contra ellos visto lo visto con el devenir del rumbo que está tomando la política, donde cualquier mamarracho se cuela en una candidatura y luego son quienes gestionan nuestro dinero y ordenan nuestro futuro de forma irresponsable. Y eso, a nuestro juicio, requiere un control, al menos por parte de la sociedad que les pagamos el sueldo a final de mes, ¿no lo creen?

Feliz lunes!!!