Marina Baixa - Editorial
La política comarcal y local toca fondo en la Marina Baixa
Por Pepe Martín el dia 15-04-2019 a las 9:00
Cada voto tendrá un valor incalculable para nuestros pueblos el próximo 26 de mayo. Foto: Archivo
Cada voto tendrá un valor incalculable para nuestros pueblos el próximo 26 de mayo. Foto: Archivo
Estos días me preguntaban unos buenos amigos sobre el estado actual de la política comarcal de cara a los comicios del 26 de mayo, donde elegiremos a nuestros concejales y ellos se encargarán de elegir a los respectivos alcaldes. Mi respuesta fue instantánea, donde dije lo que pienso y siento con tristeza. Es imposible tener peor cartel para la "corrida" más importante para esta tierra en los últimos cuarenta años, que son los que llevamos de ayuntamientos democráticos.

Basta dedicar dos minutos en visionar sus redes sociales o ver sus apariciones en los diferentes medios para ver que estamos ante lo peor de cada familia al frente de todos los partidos. Y como siempre decimos, hay que contar con las excepciones, que en el caso de la Marina Baixa se cuentan con los dedos de una mano. Peor imposible. Ni aportan nada, ni dan la talla, ni saben por dónde meter mano al cansancio del electorado, ni ganas que tienen de nada que suponga un esfuerzo superior al que les otorgue un escaño en el salón de plenos de sus pueblos. Van a lo que van, y los hombres y mujeres de esta tierra les importamos un comino.

Unos van camino del cuarto de siglo en la poltrona, bien gobernando o bien en la oposición. Otros acaban de llegar, y sin demostrar absolutamente nada de lo que prometieron para conseguir la confianza en las urnas hace cuatro u ocho años, quieren seguir "rebañando" la merendera. Aquí nadie piensa en ceder el paso como otros lo hicieron por ellos. De unos cuantos, por desgracia, hemos visto sus caras en carteles de diferentes partidos desde que llegaron a pisar alfombra, pero estas cosas para ellos (y ellas) es lo más normal del mundo. Otros no saben hacer la "0" con un canuto pero se escudan en ser "bona gent". Incluso nos encontramos que ciertos candidatos (y candidatas) a ser alcaldes ( y alcaldesas), no saben ni encender un ordenador en pleno siglo XXI. Pero les da igual.

 Ellos (y ellas) creen que todos somos subnormales en primer curso de aprendizaje sin esfuerzo, y por tanto no tenemos derecho a reprocharles nada, ni siquiera opinar

Lo verdaderamente curioso, visto lo visto en las redes sociales, es que algunos ( y algunas) digan que quieren una campaña limpia, sin aquello del "y tú más", sin echar por cara a los gobiernos lo mal hecho, y sin embargo, a las gentes de su propio partido las echen a patadas por haber sido multados por dejar mal aparcado su vehículo. A eso hemos llegado, y con estos mimbres, que nadie espere un canasto en condiciones a partir del 26 de mayo.

 Todos buscan directa o indirectamente el apoyo del poderoso, la nómina a final de mes, por no hacer nada más allá que babear ante quien pueda ostentar la vara de mando tras el periplo electoral, y esperar su misericordia que luego pagaremos todos con impuestos confiscatorios

No merece la pena dar nombres o pueblos. No se salvan ni cuatro en toda la comarca. Los ciudadanos deberíamos tener la gran oportunidad para echar y evacuar con nuestros votos a esta caterva de irresponsables de la vida pública, pero ellos mismos se han ido encargando de que la sociedad sienta asco por la política, amén de que estos rastreros han ido haciendo "limpieza étnica" incluso dentro de sus propias formaciones y de las contrarias. No hay opciones de cambio, no hay decencia, no hay empaque, no hay nada. Y donde no hay, no se puede sacar.

Feliz lunes!