"El lento agonizar de nuestros encantos naturales". Por Josep Sánchez
Lunes, 14 Mayo de 2018 a las 1:25
Josep Sánchez i Sáez
Acantilados de la Cala del Ti Ximo en Benidorm donde se observa la capa de suciedad que el agua va depositando en las rocas y playas.
Acantilados de la Cala del Ti Ximo en Benidorm donde se observa la capa de suciedad que el agua va depositando en las rocas y playas.
Soy un gran enamorado de la belleza natural de mi tierra, no puedo evitarlo. Y este fin de semana he estado sentado observando el concierto de las olas rompiendo en los acantilados de Sierra Helada en la parte de Benidorm, en la conocida zona como Cala del Ti Ximo.

Llegar a este punto, para quienes hemos conocido su paz de antaño y la comparamos con el bullicio de ahora, no deja de provocar pena. Hace años, pese al ajetreo del turismo gay y nativos que se acercaban a ligar en este punto, tenía un encanto muy peculiar, propio de lugares con gran encanto.

Ahora ese ajetreo gay ya no existe desde que se prohibió el acceso con vehículos rodados, medida por otra parte contraria a los intereses de un turismo que por una parte se promociona y por otro se atenta, como es el caso.

Pero lo que quiero decir es que este fin de semana, cuando me he sentado mirando mi Mar Mediterráneo, mis calas de siempre, y mi Sierra Helada, me he dado cuenta que en la zona donde el mar besa a la tierra se está formando una capa negruzca que proviene de la contaminación de las aguas a raíz de los vertidos de mierda proveniente de los acantilados. 

Es puro cinismo cuando escuchamos a los políticos hablar de medioambiente, de parajes naturales, de parques conservados, y de playas nudistas. Y es pura hipocresía cuando hablan de fondos llegados desde Europa para la conservación de la naturaleza y el desarrollo sostenible. Estas manchas en la costa delatan que las cosas que se pregonan no tienen nada que ver con la gestión de nuestro entorno, ése que atrae a los turistas, y el mismo que nos da de comer a todos.

Creo que Benidorm y toda la comarca deben replantearse si deben seguir con deficiencia en la depuración de las aguas negras. Y deben solicitar con urgencia la construcción de un emisario submarino que evite la contaminación de nuestras costas lentamente, en silencio, sin que casi nadie nos enteremos, pero sin pausa en el deterioro de nuestra riqueza medioambiental.

He querido compartir con Noticias Today y sus lectores mi experiencia. Creo que deberíamos preocuparnos por estas cosas, porque estoy convencido que nos va la vida con ello. Vivimos del turismo y a este paso no vendrá nadie a esta tierra.

Josep Sánchez i Sáez

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