DIME DE QUE HABLAS Y TE DIRÉ LO QUE CALLAS
Domingo, 14 Abril de 2019 a las 22:34
José Antonio Corachán Marzal
Imagen del portavoz popular en el Ayuntamiento de Benidorm durante la celebración de una sesión plenaria
Imagen del portavoz popular en el Ayuntamiento de Benidorm durante la celebración de una sesión plenaria
Ya que nuestro super-concejal Sr. González está orgulloso día a día y de forma constante, tenaz y acérrima  con todo lo que hace bien, con lo bonito que está su trabajo, con lo que se está ahorrando la hacienda municipal gracias a su intervención, su buen hacer y la excelente administración del equipo a que pertenece, no queda más remedio que cruzar la calle, situarse en la acera de enfrente y preguntarle por lo que calla y viene silenciando al menos, desde el principio de la legislatura. 

Según sus propias palabras quiere demostrar que “lo que decimos lo hacemos”, obviando añadir que también hay algo que dicen o dijeron y que no hacen, tal vez sea debido a que su concepto sobre la Transparencia Ciudadana debida, no coincide con el articulado expresado de forma diáfana y clara en la ley de Transparencia, Buen Gobierno y Participación Ciudadana. No obstante, contra el vicio de la autocomplacencia, autoagrado y autodeleite, está la valía  del disgusto, del desagrado y de la crítica para compensar y dejar equilibrada la balanza. Y en eso estamos una vez mas, también de forma enérgica, firme e intransigente. 

Hay que tener presente que estamos en periodo preelectoral, que el político se juega teóricamente la supervivencia de los próximos cuatro años, que el sillón económico “engancha” como una droga, como un estupefaciente y del que solo se puede salir voluntariamente o con la inevitable terapia de la votación adversa. Tratar de que el votante sea sordo, mudo y ciego es un objetivo a lograr desde el comienzo de la legislatura hasta poco antes de las elecciones, conducir al votante por el camino que interesa al político, llenando sus ojos y oídos con aquello que se ha hecho bien y silenciando lo que no se ha hecho correctamente o simplemente no se ha ejecutado, es el estilo del político ordinario y vulgar. 

Dice literalmente nuestro superconcejal, (entendemos que en plan doctoral, no por la práctica diaria) que “cumplir es su objetivo y la valentía  una cualidad que los políticos debemos llevar por bandera”. Suponiendo que ello fuera cierto tendrá que reconocer el Sr. González que esa bandera se ha quedado corta, que eso alcanza tímidamente el valor de un banderín verbenero. La bandera de un político es mucho mas amplia, holgada y espaciosa, no consta solamente de cumplimientos y de valentía, necesita honradez, ética, humildad, transparencia, equidad, justicia y rectitud, valores ausentes en la mayor parte de los políticos locales. Valores que no se consiguen anteponiendo los objetivos personales a los objetivos ciudadanos, confundir una bandera con un blasón, con un emblema no es propio de un político, es propio de un dictador, de un autoritario, de un despótico que utiliza la política en su propio beneficio. 

Llega la dicha al pobre cuando alcanza el pan. Esa dicha nos ha llegado cual espejismo a los pobres vecinos cuando al fin hemos encontrado un punto de unión, una coincidencia con el político. Dice el Sr. González que uno de sus verbos  preferidos es pedir. ¿Pedir? ¡Pedir! En la utilización de ese verbo coincidimos curiosamente, la lástima (para nuestros intereses vecinales) es que usted consigue parte de lo que pide en nuestro nombre, en cambio nosotros no conseguimos lo que reiteradamente le pedimos en el nuestro. El verbo es el mismo pero el resultado… a la vista está. 

Años llevamos pidiéndole, rogándole, suplicándole, implorándole nos aclare como portavoz de nuestro Ayuntamiento una serie interminable de actuaciones, de comportamientos y conductas administrativas nada claras que nos han ido llevando “poquet a poquet” a la ruina, al desastre económico y únicamente hemos recibido una respuesta colectiva, unificada de su parte: Benidorm mejora. Consecuentemente pensamos que el sol no sale por igual para todos ya que un mismo verbo se conjuga de forma diferente para unos y para otros, puesto que lo que para unos es mejorar, para otros es empeorar. 

Necesitamos conjugar el citado verbo en similar tiempo y modo a partir del próximo 26M. 

José Antonio Corachán Marzal

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