¿Bonito, bueno y barato?. Por José Antonio Corachán Marzal (Benidorm)
Jueves, 25 Abril de 2019 a las 18:43
J. Antonio Corachán
Todo lo inimaginable es visible en Benidorm con los actuales gobernantes y muchos que esperan serlo a partir del 26 de mayo. Foto: Noticias Today
Todo lo inimaginable es visible en Benidorm con los actuales gobernantes y muchos que esperan serlo a partir del 26 de mayo. Foto: Noticias Today
Una vez mas las famosas 3 B’s no se cumplen y con ello se elude la famosa frase publicitaria de los “manteros”: Bonito, bueno y barato. Estos manteros políticos van a tener que recoger su manta el próximo mes y salir corriendo, antes de que las obras estén terminadas y antes de la próxima S.S., visto lo que esta pasada Semana Santa hemos visto, sufrido y experimentado junto a  nuestros turistas y con la ayuda de la beatífica lluvia recibida. 

Las prisas y el apremio del 26M traen, como era de presumir , las consecuencias que estamos disfrutando y las que nos quedan por contemplar. La realidad es que no se debe mentir vendiendo algo como bueno, bonito y barato sin, en el caso de nuestras alabadas  y elogiadas obras, antes de tiempo, cuando aún no están terminadas, puestas en funcionamiento y utilizadas por los vecinos y estos comprueben su bondad, belleza y económico , mas cuando no es la primera vez que nos ocurre, esta situación parece ser un vicio  político y un gólgota vecinal, la Semana Santa en Benidorm es un Via Crucis de obras con aparente urgencia y premura, e importancia aparentemente faraónica, cuando en realidad la mayor parte de ellas son auténticas chapuzas originadas por las prisas enmascaradas  por el poquet a poquet y la falta del control técnico necesario y en ocasiones su ejecución es un “mantente mientras cobro” puesto que he de repartir beneficios. Las obras públicas deben ser entre otras virtudes buenas, bonitas, baratas y perdurables. Quien las proyecta y adjudica está obligado a controlarlas y así esperar como contrapartida la satisfacción y el agrado de quien las financia y utiliza, es decir, del vecino, del ciudadano foráneo y del turista. 

Cercano que ando a cumplir los 80 no recuerdo una sola Semana Santa temprana o tardía en la que las obras a medio ejecutar no estuvieran invadiendo nuestras calles, por eso califico de vicio lo que tal vez debería calificar de costumbre. Por ello rectifico y digo, que esta viciosa costumbre me recuerda en las últimas décadas, techos desplomados en el nuevo Ayuntamiento, Palacios de Deportes con una balsa de ranas en lugar de piscina, pavimentos que se rajan con solo mirarlos, calles y avenidas repletas de vehículos y carriles bici a la espera de ciclistas, mercado municipal con puestos vacíos, solares vendidos sin título de propiedad y sin registro, restaurantes americanos en precario, estructuras erguidas en nombre de una cultura olvidada o perdida, Estación de Autobuses para una sola línea, Comisaría de Policía obsoleta, gaviotas sin AVE’s, autopista de peaje, policías locales de importación… ¿para qué seguir con esta interminable y patética letanía?. 

Ahora resulta que el fabuloso, sobrenatural y fantástico pavimentado de la Plaza Triangular ya tiene problemas antes de ser terminado. En una zona el agua de lluvia se encharca, el vecino que intenta cruzar la circular triangulación pierde las suelas y los tacones de sus zapatos y la planta del pié gracias a las aristas del adoquinado , por lo que lo mas prudente es verlo desde el Puente Bañuls, es decir de lejos y en alto. Por otra parte y a nuestro pesar comienzan a surgir los  errores, la iluminación tiene múltiples fallos, el carril bici invade propiedades privadas, que a pesar de que  los equipos de limpieza están siempre vigilantes hay zonas en las que la limpieza brilla por su ausencia, y eso sí, que el político responsable “va a lo suyo” según  sus propias palabras, que no admite críticas, porque por lo que estamos viendo en este final cuatrienal, lo suyo no es lo nuestro, lo que nosotros sabemos que es nuestro Ayuntamiento, para él es su Masía, su Alquería, su cortijo. 

Claro está que aquello que él dice ser “lo suyo” lo dice como portavoz y vicario de su párroco quien a su vez tiene mas acólitos a su cargo  y ha sabido rodearse de aplaudidores, vitoreadores, monosabios, vividores, oportunistas, incluso de personal de confianza. Y así nos va el tema, unos pagando y otros cobrando y con ello se cumple indebidamente parte de la maldición bíblica: “Ganarás el pan con el sudor de tu frente”. El apuro es que la exudación solo aparece en la frente de los vecinos y que día a día nos va mermando el poder adquisitivo para comprar el pan. 

El caso es que la historia siempre se repite y no hacemos memoria, ni sacamos conclusiones de ella la mayor parte de las ocasiones, pero esta oportunidad del 26M lo merece. Recordemos qué paso con la famosa Fiebre del Oro por allá por el siglo XVI en Méjico, por el XVII en Perú, por el XVIII en California, Australia y Nueva Zelanda, en el XIX  en Argentina, Chile, Canadá y Sudáfrica y en el XX en Costa Rica. El descubrimiento del oro siempre originó una emigración en busca de una mejor vida desde el punto de vista económico y social. Muy pocos mineros consiguieron la riqueza deseada, en cambio muchos se enriquecieron con el trabajo de los mineros. El oro ha cambiado de aspecto conforme la sociedad ha ido evolucionando, ha ido cambiando de enclave, de porte, de morfología; así de mineral dorado ha pasado a líquido negro y viscoso, a verde vegetal, a gas grisáceo, al blanco harinoso de la droga y a la acromática e indeseable  corrupción. Las pepitas naturales se han convertido artificialmente en trozos de papel impreso, cuyo valor varía conforme a los deseos inconfesables de unos pocos. 

Esa afluencia incontrolada de seres humanos que ocurre ahora mismo desde Africa a Europa, ese fenómeno social de desear el cambio de vida con el oro  anhelado, ha venido ocurriendo internamente en nuestro país y no ha cesado, primero con la Fiebre del Turismo en la segunda mitad del siglo XX, posteriormente con la “Fiebre Democrática”, fiebre que perdura y crece en nuestro actual siglo XXI y que simula ser buena porque enriquece, bonita porque el dinero da brillantez y notoriedad y barata porque sin inversión alguna, incluso sin estudios o una mínima preparación se puede conseguir. La democracia nos aportó dos grupos de “mineros” unos proclamándose obreros, otros alardeando de popularidad y alternativamente parte de ambos, han ido escalando faltos de ética y moral al uso, niveles económico-sociales inalcanzables sin esfuerzo y tesón, con comportamientos carentes de honestidad y pudor. Con el tiempo y viendo que ese oro de papel sigue ahí y que no “pasa nada” por su mal uso, han ido floreciendo como setas nuevos buscadores de oro con diferentes siglas; localmente en estos momentos ya contamos con trece grupos donde hay de todo en el espectro de lo bueno a lo malo. Lo malo lo conocemos sobradamente y nuestra diaforesis nos va costando; todos conocemos su pasado y con sus mentiras, con sus verdades a medias, tratan de cubrir su miseria tratándonos de ciegos, mudos y sordos con su egocentrismo paranoico. Lo bueno seguimos esperándolo pacientemente y si no llega será cosa de ir a buscarlo donde se encuentre. Como armadores de nuestro barco no olvidemos que la brújula mas adecuada está de nuevo en nuestras manos por unas horas, nos resta trazar la derrota deseada con el timonel adecuado, para arribar al puerto deseado y fondear. 

Este próximo 28A buscaremos la singladura mas adecuada que nos conduzca el próximo 26M hasta el ancladero de la tierra prometida y no encontrada. Entrar la tierra prometida buena, bonita y barata, puede ser factible. Dios existe. 

Jose Antonio Corachán Marzal

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